jueves, 21 de noviembre de 2013

Breve reseña de los aspectos culturales del antiguo Egipto.

Por Agustín V. Startari

Costumbres del pueblo- La masa de la nación egipcia estaba formada por campesinos, que cultivaban por parte del rey, de los sacerdotes y de la monarquía. La tierra no les pertenecía.
Los egipcios pasaban casi todo el tiempo al aire libre, al aire libre comían y muchas veces dormían también. Por consiguiente, no poseían más que casas pequeñas sin muebles. Casi no tenían necesidad de ir vestidos; los trabajadores no tenían más que un lienzo sujeto alrededor de la cintura y que bajaba hasta la rodilla, y las mujeres una especie de camisa de hilo.
Todos los años, los campesinos habían de llevar parte de la cosecha a los graneros del rey. Así describe el escriba la suerte del campesino:
“¿No te has representado la existencia del aldeano que cultiva la tierra? El recaudador está en el muelle ocupado en cobrar la renta de las cosechas, a su lado hay agentes armados de palos, negros con varas de palma. Todos gritan: ¡Vamos granos! Si el aldeano no los tiene, le tienden cuan largo es el suelo, le atan, le arrastran al canal y le meten la cabeza lo primero”. [Fuente en: SEIGNOBOS: pp. 65]
Cuando el rey deseaba construir un edificio, abrir un canal, hacer un camino, los habitantes proporcionaban la mano de obra. Se enviaba una orden al gobernador, que mandaba a divulgara por las aldeas. Al día siguiente, todos los hombres habían de salir para la cantera, cada cual con provisiones para quince días o un mes. Trabajaban dirigidos por los arquitectos y los capataces, que no los dejaban descansar ni un segundo, y a su antojo repartía palos en los lomos de los obreros. Luego llegaban otros a ocupar su puesto y estos anteriores eran despedidos.

Industrias- Los egipcios sabían trabajar el oro, la plata, el cobre y el hierro, y practicaban gran número de nuestras industrias. Nos hemos sorprendido que al abrir tumbas que datan de hace unos cuatro mil años de antigüedad, y encontrar muchos objetos que no se creían tan antiguos.
Muchos son los productos de la industria egipcia (en la imágen arriba, se puede observar la carpintería en el Antiguo Egipto); telas delgadas de hilo o de lana, teñidas de rojo o azul, frascos, copas, cacharros barnizados, vasos de bronce, de plata, de oro, de alabastro, con vidriados de hermoso color verde o de resplandeciente azul, muebles de acacia o de cedro esculpidos, placas de porcelana esmaltada que se aplican a las paredes, sortijas y alhajas con piedras preciosas o imitaciones de rubíes, de esmeraldas, de zafiros, o hasta de flores artificiales, pomadas para teñir las cejas o los labios, y pelucas para los días de ceremonia. Se han encontrado también, juguetes de niño, consistentes en muñecos que se mueven, animales pequeños, utensilios e instrumento de jardinería.
Los egipcios fueron el primer pueblo que supieron como hacer papel. Procedían de esta forma: Cortaban en delgadas láminas los tallos de papiro que tienen con frecuencia tres metros de ancho. Ponían las láminas unas encima de otras a modo de libro. Las espolvoreaban con goma arábiga, tendían de esta manera, varios grupos de hojas unos encima de otros, colocando las de cada grupo en ángulo recto con las del anterior. Luego prensaban fuertemente para unir las capas y alisaban la superficie. Así obtenían el papiro, que era una especie de cartón oscuro en el que escribían con una caña mojada en tinta negra.

Arquitectura- Durante las primeras dinastías se construyeron importantes complejos funerarios para los faraones a imitación de los palacios y templos (imágen de las pirámides del Imperio Antiguo egipcio) . La gran cantidad de cerámica, trabajos en piedra y tallas de marfil o hueso encontrado en estas tumbas atestiguan el alto grado de desarrollo de esta época.
La arquitectura del Imperio Antiguo puede considerarse monumental, dado que la caliza y el granito locales se utilizaron para la construcción de edificios y tumbas de grandes dimensiones. Desarrollaron una extraordinaria técnica arquitectónica. Empleaban bloques colosales de piedra, que se ajustaban a la perfección sin utilizar argamasa, y empleaban medios de elevación que desconocemos.
El conjunto monumental de Gizeh, donde fueron enterrados los faraones de la IV Dinastía, pone de manifiesto la destreza y habilidad de los arquitectos egipcios a la hora de construir monumentos que muestran el esplendor de la civilización egipcia. Snefru emprendió la construcción de la primera pirámide sin escalones. Keops fue su sucesor y artífice de la gran pirámide, que llegó a alcanzar en su momento 146 metros. Su hijo Kefrén levantó una pirámide menor, y Mikerinos fue el artífice de la tercera gran pirámide de este conjunto monumental. El fin que se perseguía con las pirámides era preservar y proteger los cuerpos de los faraones para la eternidad. Alrededor de las tres pirámides mayores de Gizeh creció una necrópolis (ciudad de los muertos) integrada por sepulcros denominados mastabas.
Frente a la relativa abundancia de restos monumentales de carácter funerario conservados, apenas hay ejemplos de construcciones civiles de las ciudades egipcias del Imperio Antiguo; puede suponerse su disposición sobre calles bien trazadas y planificadas, tal y como se hizo en las necrópolis, pero la utilización de los ladrillos de barro mezclado con heno cocidos al sol para levantar los palacios y viviendas no ha permitido su conservación hasta nuestros días. Así, los templos y tumbas, edificados en piedra y construidos con una clara idea de eternidad, proporcionan la mayor información acerca de las costumbres y forma de vida de los antiguos egipcios.
La arquitectura del Imperio Medio no está bien representada, dada la escasez de ejemplos conservados. No obstante, una pequeña construcción vinculada a Sesostris I (1962-1928 a. C.), faraón de la XII Dinastía, ha sido recuperada de uno de los últimos pilonos (puertas monumentales) del templo de Karnak, para el que se utilizaron sus ladrillos como material de relleno. Esta pequeña capilla puede considerarse como el ejemplo típico del estilo de la época. Esencialmente cúbica en su diseño y construida bajo un riguroso sistema de pilares y estructuras dinteladas, este pequeño edificio tiene una pureza de líneas y unas proporciones tan equilibradas que le otorgan sin lugar a dudas un carácter de eternidad.
Los faraones de las dinastías XVIII a XX fueron grandes constructores de arquitectura religiosa. Tras el restablecimiento de la capital en Tebas la realeza divina de los faraones se asoció al dios local Amón, que llegó a ser la divinidad suprema de Egipto. Casi todos los faraones se preocuparon por ampliar y hacer nuevos añadidos en el conjunto de templos de Karnak, centro del culto a Amón, convirtiéndose así en uno de los más impresionantes complejos religiosos de la historia.
Durante el Imperio Nuevo, los cuerpos de los faraones se enterraron en tumbas excavadas en la roca en el entorno denominado Valle de los Reyes, ya en pleno desierto. Estas fueron excavadas en un esfuerzo —casi nunca conseguido— por ocultar los sepulcros de las momias de los faraones.
En época de Ramsés II, se levantaron los gigantescos templos de Abu Simbel, al sur de Egipto. Fueron excavados en el interior de la roca, sobre la falda de una montaña y con las fachadas custodiadas por cuatro figuras monumentales del faraón y su esposa.
Las viviendas de las clases privilegiadas formaban amplios conjuntos urbanos integrados por edificios residenciales y para el servicio.

Escultura- Hieratismo, rigidez, formas cúbicas y frontalidad son las características esenciales de la escultura egipcia. Primero se tallaba un bloque de piedra de forma rectangular, y después se dibujaba en el frente y en las dos caras laterales de la piedra la figura objeto de representación. La estatua resultante era una figura destinada a ser vista principalmente de frente. No había necesidad de esculpir la figura por todos sus lados, ya que el objetivo era crear una imagen eterna que representara la esencia y el espíritu de la persona retratada.
Busto de Nefertiti
La estatua sedente del faraón Kefrén, engloba en sí misma todas las características que hicieron memorable a la escultura egipcia de carácter regio.
Además se hicieron figuras emparejadas y también formando grupos escultóricos en los que el difunto aparece con los miembros de su familia. Los materiales utilizados fueron la piedra, la madera y, en menor proporción, el metal. Las superficies se pintaban; los ojos eran piezas incrustadas de otro tipo de material, como el cristal de roca, que pretendía transmitir realidad. Tales representaciones iban destinadas a los personajes importantes; existió otro tipo de obras, que representaban a los trabajadores en sus diversos oficios y a las mujeres ocupadas en sus tareas domésticas. Todas tenían un destino común: la tumba del difunto. A finales de la IV Dinastía se introdujo una tercera posición escultórica, tan asimétrica y estática como las dos anteriores (de pie y sentadas): la del escriba sentado en el suelo con las piernas cruzadas. Otra invención del Imperio Antiguo es el retrato de busto.
La escultura en relieve servía a dos propósitos fundamentales: en los muros de los templos para glorificar al faraón; en las tumbas para preparar al espíritu en su camino hacia la eternidad. Se buscaba, por encima de todo, la eternidad frente a lo transitorio.
El conocimiento que poseemos sobre la mayor parte de las costumbres y modo de vida de los egipcios se ha conseguido gracias a estos relieves de las tumbas. Las variedades de comida y sus formas de elaboración, los métodos de pastoreo, la caza de animales salvajes, la construcción de embarcaciones y muchos otros oficios están perfectamente representadas en estos relieves. Dispuestos en la pared por medio de bandas o registros, podían leerse fácilmente como una narración continuada; tales representaciones no fueron concebidas tanto como acontecimientos acaecidos en un momento determinado, sino como ocupaciones y oficios en general, con un claro carácter de atemporalidad y eternidad.
La escultura del Imperio Medio se caracteriza por su inclinación hacia el realismo. Las primeras obras de este periodo imitan claramente los ejemplos del Imperio Antiguo en un intento por restablecer las viejas tradiciones, pero la escultura de la XII Dinastía muestra un renovado interés por la realidad. Los retratos del faraón Amenemes III son muy diferentes de aquellos otros faraones del Imperio Antiguo.
Durante la XII Dinastía las imágenes del faraón no se idealizan hasta el punto de convertirlo en dios. La gravedad e importancia de su alto rango se reflejan de forma clara en el rostro. La estructura ósea se insinúa bajo una superficie rígida, produciendo un tipo de realismo que nunca se había dado con anterioridad en el arte egipcio.
La escultura alcanzó una nueva dimensión en el Imperio Nuevo. La rigurosa y severa estilización del Imperio Antiguo y el áspero realismo del Imperio Medio fueron reemplazadas por un estilo cortesano en el que se combinaban perfectamente la elegancia y la cuidadosa atención hacia los detalles más delicados. Los retratos de los faraones y de los cortesanos fueron obras plenas de gracia y sensibilidad.
El arte en la época de Amenofis IV, refleja la revolución religiosa promovida por el faraón. Este adoraba a Atón, dios solar, e imaginó y proyectó una línea artística encaminada hacia esta nueva dirección, a eliminar el hieratismo tradicional del arte egipcio. Al comienzo se utilizó un realismo casi caricaturesco, pero poco a poco fue derivando hacia un estilo de sutil belleza y profunda ternura, cualidades perfectamente ejemplificadas en la cabeza de piedra caliza pintada de la reina Nefertiti.
Artes decorativas- En la cerámica, la rica decoración del periodo predinástico se reemplazó por bellas piezas no decoradas, de superficies pulimentadas y dentro de una gran variedad de formas y modelos destinados a servir de objetos para uso cotidiano.
Las joyas se hicieron en oro y piedras semipreciosas, incorporando formas y diseños animales y vegetales. Se han conservado pocos ejemplos por lo que se refiere al mobiliario, pero la abundante presencia de los mismos en las imágenes de las tumbas nos proporciona abundante información sobre el diseño de sillas, camas, escabeles, sillones y mesas.
De la VI Dinastía data la estatua en metal más antigua que se conoce en Egipto: una imagen en cobre de Pepi I.
El Imperio Medio fue también una época en la que se produjeron magníficos trabajos en artes decorativas, en particular joyas realizadas en metales preciosos con incrustación de piedras de colores. En este periodo aparece la técnica del granulado. El barro vidriado alcanzó gran importancia para la elaboración de amuletos y pequeñas figuras.
Los objetos de uso cotidiano utilizados por la corte real y la nobleza fueron exquisitamente diseñados y elaborados con gran destreza técnica, durante el Imperio Nuevo. No hay mejor ejemplo para ilustrar esta afirmación que el ajuar funerario de la tumba de Tut Anj Amón, donde con ricos materiales —alabastro, ébano, oro, marfil y piedras semipreciosas— se crearon múltiples objetos de consumada habilidad artística. En esta época se produce el apogeo del vidrio, técnica en la que los artesanos mostraron una gran originalidad. Se puede decir que los egipcios de esta época encontraron un particular deleite en la riqueza ornamental y en los vivos colores de las pinturas y artes decorativas.
Pintura- La costumbre entre los nobles de enterrarse en tumbas construidas en sus propios centros de influencia en lugar de hacerlo en la capital, se mantuvo vigente. Aunque muchas de ellas estuvieron decoradas con relieves, como, las tumbas de Asuán, otras, fueron por regla general decoradas exclusivamente con pinturas. Los ejemplos conservados muestran el trabajo de los artistas y artesanos locales en su intento por adherirse a los modelos de los talleres regios. La pintura también decoraba los sarcófagos rectangulares de madera típicos de este periodo. Los dibujos eran muy lineales y reflejan una gran minuciosidad en los detalles. A su vez, la pintura predominará en la decoración de las tumbas privadas. La necrópolis de Tebas es una rica fuente de información sobre la evolución de la tradición artística.
El medio pictórico permitió mayores posibilidades que el escultórico, al conceder al artista la posibilidad de crear coloristas imágenes de la vida alrededor del Nilo. Los funcionarios aparecen representados inspeccionando los exóticos tributos llevados a Egipto. Los oficios de los talleres regios están representados con meticuloso detallismo ilustrando la elaboración de todo tipo de objetos, desde grandes esculturas a delicadas joyas. Uno de los elementos comunes en la pintura de las tumbas tebanas, conocido ya en el Imperio Antiguo, es la representación del difunto cazando y pescando entre los papiros de las marismas.
La naturaleza del país, desarrollado en torno al Nilo, que lo baña y fertiliza, junto al casi total aislamiento de influencias culturales exteriores, produjo un estilo artístico que apenas sufrió cambios a lo largo de sus más de 3.000 años de historia. Todas las manifestaciones artísticas estuvieron destinadas, básicamente, al servicio del Estado, la religión y el faraón, considerado como un dios sobre la Tierra. La regularidad de los ciclos naturales, la crecida e inundación anual del río Nilo, la sucesión de las estaciones y el curso solar que provocaba el día y la noche fueron considerados como regalos de los dioses a los habitantes de Egipto. El pensamiento, la moral y la cultura egipcios estuvieron arraigados en un profundo respeto por el orden y el equilibrio. El arte quería ser un arte útil; no se hablaba de piezas u obras bellas, sino eficaces o eficientes. El cambio y la novedad nunca fueron considerados como algo importante por sí mismos; así, el estilo y los convencionalismos representativos del arte egipcio establecidos desde un primer momento continuaron prácticamente invariables durante más de 3.000 años. Para el espectador contemporáneo el lenguaje artístico egipcio puede parecer rígido y estático (hieratismo); su intención fundamental, sin embargo, no fue la de crear una imagen real de las cosas tal como aparecían, sino captar para la eternidad la esencia de la persona, animal u objeto representado.

Literatura.

“La antigua literatura egipcia se caracteriza por su amplia diversidad de tipos y asuntos tratados; abarca desde el Imperio Antiguo, hasta el periodo grecorromano. Utiliza recursos literarios como el símil, la metáfora, la aliteración y el equívoco” [WILSON, 153:126].
Formas literarias- La literatura religiosa del antiguo Egipto incluye himnos a los dioses, escritos mágicos y mitológicos, y una extensa colección de textos funerarios. El campo de la literatura secular incluye historias, literatura instructiva conocida como "textos de instrucción", poemas, escritos biográficos e históricos y tratados científicos, incluyendo textos matemáticos y de medicina. Destacan también numerosos textos legales, administrativos y económicos, así como documentos privados en forma de cartas, aunque no sean literatura propiamente dicha. Los autores de las composiciones, proceden de la clase culta de los funcionarios del gobierno del más alto nivel, y su audiencia estaba formada, sobre todo, por gente educada como ellos. En realidad, muchas composiciones literarias fueron compuestas como propaganda política para enseñar a los estudiantes, que aprendían a leer y a escribir copiándolos (en tablillas y fragmentos de arcilla), a ser leales a la dinastía regente. La mayoría de estos textos de instrucción los siguieron copiando los copistas del Imperio Nuevo, desde el 1570 hasta el 1070 a. C., 500 años más tarde, junto con otros textos de su momento, destinados a socavar el encanto de la nueva profesión militar. Algunas de estas historias incluyen elementos de la mitología y es posible que procedan de tradiciones orales.
En el Imperio Antiguo la literatura más antigua que se conserva, son Los Textos de las Pirámides, son inscripciones funerarias, grabadas en el interior de las pirámides de los reyes y reinas de la última parte del Imperio Antiguo, que se hacían para asegurar el debido destino del gobernante muerto en la vida eterna. Se trata de textos que proclaman himnos a los dioses y componen rituales de ofrendas cotidianas. Muchas inscripciones autobiográficas de tumbas privadas recuerdan la participación del difunto en acontecimientos históricos. Aunque no se conservan historias ni textos de instrucción del Imperio Antiguo, algunos manuscritos del Imperio Medio podrían ser copias de originales más antiguos. Un ejemplo sería La Instrucción del Visir Ptahhotep, compuesto de máximas que ilustran virtudes básicas que deben regir las relaciones humanas y describen a la persona ideal como un administrador justo.
El “Himno Caníbal” de Los Textos de las Pirámides, es un ejemplo de la literatura egipcia.
Después de la caída del Imperio Antiguo, durante el Primer Período Intermedio, mucha gente se apropió de Los Textos de las Pirámides. A estos textos se les añadieron sortilegios nuevos, y se pintaron en ataúdes, por lo que se les ha llamado textos de los sarcófagos. Personajes no aristócratas continuaron inscribiendo sus tumbas con textos autobiográficos que a menudo contaban sus hazañas durante esta época de inquietudes políticas. A este primer periodo intermedio se atribuyen varias lamentaciones acerca del caótico estado de los asuntos, una de las cuales, El diálogo de un Hombre con su Ba ("alma"), es un debate sobre el suicidio; y otra, el ejemplo más antiguo de las canciones que cantaban los arpistas en los banquetes funerarios, aconseja "¡Come, bebe y sé feliz, antes de que sea tarde!".
Además de los textos de los sarcófagos, la literatura religiosa del Imperio Medio comprende numerosos himnos al rey y a varias divinidades, y textos rituales. Se siguió con las inscripciones de autobiografías privadas que contienen información histórica y los gobernantes empezaron a levantar pilares en los que se detallaban sus hazañas importantes. Tanto del primer periodo intermedio como del Imperio Medio nos han llegado textos de instrucciones, siempre escritos en nombre del soberano reinante, narrando a su hijo y sucesor cómo varios acontecimientos históricos específicos influyeron en su reinado y cómo el hijo debería sacar provecho de los errores de su padre. [MISHULIN, A. V.: pp. 144]
La Sátira de los Oficios subraya los aspectos negativos de todas las posibles ocupaciones en contraste con la vida fácil del escriba. Entre la narrativa que se desarrolló durante el Imperio Medio destaca Aventuras de Sinuhé, que cuenta la historia de un oficial de palacio que huyó a Siria a la muerte del faraón Amenemhet I convirtiéndose en un hombre rico e importante; El Relato del Campesino elocuente, un hombre que hacía ruegos tan elocuentes para que le devolvieran sus asnos robados que fue encarcelado durante un tiempo para que los funcionarios pudieran disfrutar de sus discursos; Relato de un náufrago, que narra un encuentro fabuloso con una serpiente gigantesca en una isla exuberante, y La historia del rey Khufu y los magos. El papiro más antiguo que se conserva sobre medicina y matemáticas también pertenece a este periodo.
Los textos funerarios del Imperio Nuevo, especialmente uno llamado el Libro de los muertos, se escribían en papiro y se metían en los sarcófagos. Entre los himnos más famosos de este periodo están los que proceden del reino de Amenofis IV, dedicados al dios del sol como única divinidad. El faraón Kamose, que reinó a finales del segundo periodo intermedio, recogió las primeras etapas de la expulsión de Egipto de los hicsos. Con el Imperio Nuevo, el número de inscripciones históricas reales se incrementó enormemente, mientras que los textos autobiográficos dieron paso a los religiosos. Tutmosis III mandó inscribir sus guerras en Siria tanto en una estela, como en los murales del templo de Karnak. Los últimos faraones del Imperio Nuevo, especialmente Ramsés II y Ramsés III, también dejaron relatos extensos de sus hazañas militares. Se conservan narraciones y crónicas poéticas de los éxitos de Ramsés II en la batalla de Kadesh contra los hititas. Estos textos instructivos, dirigidos a las escalas más bajas de la burocracia, ya no se basan en la suposición de un pensamiento correcto y un proceder justo que automáticamente conducían al éxito, sino en la meditación y la paciencia. Hay muchas historias que implicaban a personajes mitológicos. También existen varias colecciones de poemas de amor de este periodo.
Bibliografía.
-MISHULIN, A. V. Historia de la Antigüedad. Editorial Futuro S.R.L, Buenos Aires, 1958.
-SEIGNOBOS, Charles. Historia universal: Historia Antigua. Oriente y Grecia. Editorial Juan Carlos Granda, Buenos Aires, Tomo I, 1973.
-SERRANO DELGADO, José Miguel. Textos para la historia antigua de Egipto. Ed. Cátedra, S.A., Madrid, España, 1993.
-TRIGGER, B. G, KEMP, B. J, y otros. Historia del Egipto Antiguo. Editorial Crítica, 1985.
-WILSON, John A. La cultura Egipcia. Ed. Panuco, México, 1953.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenisima la informacion, me sirvio de mucha ayuda, un diez, es perfectamente lo que necesito, gracias...

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